Carlos, hombre justo y no sé que más cosas leí hace tiempo por ahí significa ese nombre. Yo de todos los Carlos que he conocido tengo mis dudas de que alguno cumpla esa condición. Pero no voy a hablar de como son los Carlos, ya que un nombre no indica la condición, aunque supongo que habrá gente que quiera convencerte de todo lo contrario.
Hoy voy a hablar de Carlos García-Clamart, el cocinero del programa del canal Cuatro “Todos contra el chef”. Carlos entró en sustitución de Darío Barrio y no es tan guapo como este, pero es mejor perdedor en los retos y sobre todo, gasta una ironía que es arrebatadora.
Quién no conozca el programa, consiste en que un ciudadano o ciudadana de a pie reta a cocinar un plato elegido por este al cocinero profesional. Mientras transcurre el programa vemos el proceso de cocinar de uno y otro y al final, un jurado que siempre corresponde a la ciudad y al lugar, generalmente museos, se encarga de elegir cual de los dos platos está mejor cocinado; comentan factores como el sabor, texturas, presentación, etc. La cualidad característica de este jurado es que no es profesional como el concursante y es aquí, mientras comentan los platos, cuando Carlos García-Clamart saca la que es para mí su mayor virtud, la ironía.
Pondré dos ejemplos ilustrativos:
Miembro del jurado: Este plato lleva mucho picante.
Carlos García-Clamart: Habrá comido un chicle de clorofila antes de probar el plato, porque este no lleva ningún picante.
Miembro del jurado: Los sabores de este plato son muy obvios.
Carlos García-Clamart: Claro, esto no es ningún hospital.
Siempre que puedo, los sábados y domingos por la tarde lo veo con el teléfono en la mano comentándolo con una gran aficionada al programa, y cuando estamos juntos es raro que no lo veamos y nos riamos con esa ironía.
Hoy voy a hablar de Carlos García-Clamart, el cocinero del programa del canal Cuatro “Todos contra el chef”. Carlos entró en sustitución de Darío Barrio y no es tan guapo como este, pero es mejor perdedor en los retos y sobre todo, gasta una ironía que es arrebatadora.
Quién no conozca el programa, consiste en que un ciudadano o ciudadana de a pie reta a cocinar un plato elegido por este al cocinero profesional. Mientras transcurre el programa vemos el proceso de cocinar de uno y otro y al final, un jurado que siempre corresponde a la ciudad y al lugar, generalmente museos, se encarga de elegir cual de los dos platos está mejor cocinado; comentan factores como el sabor, texturas, presentación, etc. La cualidad característica de este jurado es que no es profesional como el concursante y es aquí, mientras comentan los platos, cuando Carlos García-Clamart saca la que es para mí su mayor virtud, la ironía.
Pondré dos ejemplos ilustrativos:
Miembro del jurado: Este plato lleva mucho picante.
Carlos García-Clamart: Habrá comido un chicle de clorofila antes de probar el plato, porque este no lleva ningún picante.
Miembro del jurado: Los sabores de este plato son muy obvios.
Carlos García-Clamart: Claro, esto no es ningún hospital.
Siempre que puedo, los sábados y domingos por la tarde lo veo con el teléfono en la mano comentándolo con una gran aficionada al programa, y cuando estamos juntos es raro que no lo veamos y nos riamos con esa ironía.
