lunes, noviembre 27, 2006,20:08
Carlos


 Carlos, hombre justo y no sé que más cosas leí hace tiempo por ahí significa ese nombre. Yo de todos los Carlos que he conocido tengo mis dudas de que alguno cumpla esa condición. Pero no voy a hablar de como son los Carlos, ya que un nombre no indica la condición, aunque supongo que habrá gente que quiera convencerte de todo lo contrario.

Hoy voy a hablar de Carlos García-Clamart, el cocinero del programa del canal Cuatro “Todos contra el chef”. Carlos entró en sustitución de Darío Barrio y no es tan guapo como este, pero es mejor perdedor en los retos y sobre todo, gasta una ironía que es arrebatadora.

Quién no conozca el programa, consiste en que un ciudadano o ciudadana de a pie reta a cocinar un plato elegido por este al cocinero profesional. Mientras transcurre el programa vemos el proceso de cocinar de uno y otro y al final, un jurado que siempre corresponde a la ciudad y al lugar, generalmente museos, se encarga de elegir cual de los dos platos está mejor cocinado; comentan factores como el sabor, texturas, presentación, etc. La cualidad característica de este jurado es que no es profesional como el concursante y es aquí, mientras comentan los platos, cuando Carlos García-Clamart saca la que es para mí su mayor virtud, la ironía.

Pondré dos ejemplos ilustrativos:

Miembro del jurado: Este plato lleva mucho picante.
Carlos García-Clamart: Habrá comido un chicle de clorofila antes de probar el plato, porque este no lleva ningún picante.

Miembro del jurado: Los sabores de este plato son muy obvios.
Carlos García-Clamart: Claro, esto no es ningún hospital.

Siempre que puedo, los sábados y domingos por la tarde lo veo con el teléfono en la mano comentándolo con una gran aficionada al programa, y cuando estamos juntos es raro que no lo veamos y nos riamos con esa ironía.


 
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viernes, noviembre 10, 2006,21:14
Gracias de todo corazón
Cómo algunos sabéis, llevo un año en que el aeropuerto del Prat y su homónimo sevillano, el de San Pablo, son dos lugares muy visitados por mi (y por alguien más). Hasta la fecha en no he tenido ningún problema con los controles llevando o no la maleta como equipaje de mano. Hasta llevo siempre un pequeño set que me regalaron compuesto de tijeras, cortaúñas y lima el cual viendo como se está poniendo las cosas últimamente me hace sospechar que algún día puedo ser tratado de una manera poco decorosa.



Después de esta introducción, he de decir que hasta el próximo día 24 del presente no volveré a visitar los dos aeropuertos antes citados, y tampoco me he enfrentado a las nuevas normas del equipaje de mano. Hasta la fecha he llevado gel de afeitar, after shave, y algún otro ungüento que naturalmente se hace inconfesable a los ojos de quién pueda estar leyendo ahora este post.



Sólo le está permitido llevar en su equipaje de mano pequeñas cantidades de líquidos. Estos líquidos tienen que ir en pequeños contenedores con una capacidad individual máxima de 100 ml. Cada pasajero tiene que empaquetar estos contenedores en una bolsa transparente de plástico con autocierre de no más de un litro de capacidad máxima (bolsa de aproximadamente 20 x 20 cm.), para facilitar la inspección de estos productos en los controles de seguridad.



Los pasajeros deberán proveerse de dichas bolsas antes del inicio de su viaje.



A efectos de las nuevas medidas, se consideran líquidos:



- Agua y otras bebidas, sopas, jarabes

- Cremas, lociones y aceites, incluida la pasta de dientes

- Perfumes

- Gel, como por ejemplo, gel de ducha o champú

- Contenidos de contenedores presurizados, incluido espuma de afeitar, otras espumas y desodorantes

- Aerosoles

- Cualquier otro de consistencia similar






A partir de ahora, no podré llevar el gel, porque está en un recipiente de 250 ml. Tampoco el after shave, son 150 ml y de los ungüentos inconfesables sólo se salva uno de la quema. Todo por mi seguridad.



Mis agradecimientos a quienes han ideado semejante patraña. Me obligan a facturar una maleta que llevo poca cosa, pero que generalmente casi siempre contiene una botella de cava de alguna marca difícil de encontrar en tierras andaluzas. Y no digamos el excelso queso catalán llamado mató, parecido al queso fresco pero con una textura que lo hace diferente al resto, que mientras me digan lo contrario no se puede encontrar en tierras andaluzas o al menos en la tacita de plata que es donde siempre termino mi trayecto.



En principio facturar no debería ser ningún problema; pero teniendo en cuenta que suelo llegar sobre las ocho y media de la tarde a Sevilla, perdón, esa es la hora a la que debería llegar el vuelo pero es raro no sufrir retrasos de larga duración, y que el último transporte que me lleva a Cádiz sale a las diez de Sevilla, pues uno intenta no perder el tiempo en recoger su exiguo equipaje en una cinta que más de una vez incrementa el retraso sustancialmente. Naturalmente mis amigos los taxistas sevillanos se alegran de los retrasos y religiosamente me han llevado a la estación de tren de Santa Justa o a la de autobuses del Prado, pagando naturalmente veintiún euros. Quien conozca la distancia sabe que es poco menos que un atraco.





Pero yo he de estar muy tranquilo. Nadie me matará mediante lanzamiento de un frasco de colonia o ahogándome en un tarro de crema de liposomas. Además, para que no tenga ninguna duda de su veracidad, el amigo Bin Laden se preocupó en distribuir un vídeo donde instruía al más necio en el arte de fabricar armas con Pons, Loreal, Lancaster y Aquia di Gio.



Cómo le decía a alguien muy especial, cada día me creo más V de Vendetta. Al final me acabaré comprando la película.



 
 
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jueves, noviembre 09, 2006,19:24
Vivir así es morir de ...
Cuatrocientos millones de personas en el tercer mundo tienen la misma riqueza que las cincuenta personas más ricas del mundo.


Tengo que acordarme de echar la primitiva.
 
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martes, noviembre 07, 2006,22:53
Vacuidad
Resulta nada sorprendente como al leer los diversos blogs que visita uno mismo se encuentra una y otra vez el mismo síntoma y reflejo en casi todos ellos, la descontextualización de ciertas frases o párrafos de escritos más largos como libros, o citas sacadas de los mismos. Sin duda alguna quien ha plasmado algo así en su blog quiere reflejar el estado de ánimo propio, compartir una idea que le ha sorprendido o en su defecto buscar el efectismo gratuito, pero como no quiero ser yo quién le diga al diablo de que color son sus vestimentas no entraré en juzgar lo que desconozco.



Hay ciertos autores que de por sí están descontextualizados ellos mismos. No los citaré ya que quien me lee sabe a quien me refiero. Pseudo filósofos, pseudo psicólogos y disfrazados de curanderos de almas en pena, transfieren ideas superfluas con un bonito envoltorio que embauca al más pintado. Hablan de la fuerza interior que reside en uno mismo, de lo buenos que somos los humanos, y un sinfín de majaderías que si por una casualidad remota fueran ciertas los problemas del mundo hubiesen acabado en el momento en que todos leyéramos compulsivamente esos tratados de memez que sólo sirven para llenar la cartera de algunos, y la cabeza de pájaros a muchos.



Por otra parte nos encontramos las citas de personajes famosos, que cobran más valor cuantos más antiguos son, y si son escritores o filósofos entonces se crea un dogma de fe por quien los lee, y no digamos por quién ha plasmado la frase o escrito. Shakespeare, Goethe, Sócrates o Aristóteles son carne de matadero de blog. Sus obras que recorren el espíritu, la sapiencia, las miserias y desgracias de la humanidad sirven ahora de reclamo, o de rechazo (nunca se sabe como van a caer los dados) de los ojos del interlocutor o curioso que pasea sus ojos por la pantalla para avezar su mente de tan inmaculadas y certeras palabras que algún día podemos recitar de forma pedante en una conversación, o demostrar los conocimientos sobre ciertos temas en tan sólo dos líneas.



Hoy he leído en el dietario que tengo en la oficina la siguiente frase: “Donde hay música no puede haber nada malo”. La frase es de Cervantes. A mi cabeza ha venido ipso facto otra: Si puede haber algo malo, mala música. No creo que tenga nunca la sabiduría de Cervantes, ni que este escrito sirviera para calentar los músculos de la mano de quien escribió la que dicen, ya que es una de mis asignaturas pendientes, la novela más impresionante jamás escrita.



Con todo esto me queda un pero, el cual pueda sorprender a más de uno seguiré haciendo, más de un día encontraréis aforismos de Nietzsche. Es contradictorio con todo lo expuesto, pero el filósofo es de los que creo que no te dejan un poso de felicidad en sus frases, y además sus aforismos tienen la virtud de cuestionártelos.



Lo dicho, la vida es pura contradicción, y un blog no lo iba a ser menos.



Para que el hombre pueda tenerse respeto a sí mismo es necesario que sea capaz también de ser malo. Nietzsche.




 
 
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