Cuenta la leyenda que Chalton Heston se empecinó en que lo dirigiera el genio denostado por la industria de Holliwood llamado nada menos que Orson Welles. Al pobre de Orson le destrozaron en la moviola la película, y aún así el destrozo es una de las mayores obras de arte que se han rodado nunca.
Desde hace unos años corre una versión en la que sigue las anotaciones que dejó Welles para el montaje, que no se lo dejaron hacer. La verdad, la diferencia es ostensible. Empezando por la que posiblemente sea la escena más prodigiosa que nadie haya rodado nunca, donde se eliminan los títulos de crédito que no pintaban nada. Disfrutad como la he disfrutado yo más de sesenta veces.
Extracto de Touch Evil. 1958. Orson Welles.
Desde hace unos años corre una versión en la que sigue las anotaciones que dejó Welles para el montaje, que no se lo dejaron hacer. La verdad, la diferencia es ostensible. Empezando por la que posiblemente sea la escena más prodigiosa que nadie haya rodado nunca, donde se eliminan los títulos de crédito que no pintaban nada. Disfrutad como la he disfrutado yo más de sesenta veces.
Extracto de Touch Evil. 1958. Orson Welles.


