Retrato de Jean Cocteau por Modigliani.
Me revienta llevar poco más de una hora levantado y ver como la gente quiere batir marcas mundiales de estupidez suprema. Para acceder a la estación de cercanías, sí, las famosas cercanías de Barcelona que tanto salen por la televisión aunque por suerte no cojo ninguna de las líneas afectadas, paso por un paso de peatones con semáforo que hay en la antigua nacional II, ahora llamada C nosequé. Esta es una de las carreteras más siniestras de toda Espanya. Aún así la gente llega, aprieta el botón para activar el semáforo y espera. Normalmente espera no en la acera, si no encima del paso de peatones a escaso metros de los coches, los cuales deberían ir a cincuenta kilómetros por hora pero uno deduce que son unos cuantos más. Desde esta semana la estupidez se supera, ahora más de uno cruza sin esperar que el semáforo se ponga verde con los peatones.
Entro en el tren y la estupidez sigue con el ansia de poseer, sentarse es demasiado pueril para calificar tal acto de posesión, un asiento. No me voy a extender más porque lo he explicado y narrado más de una vez.
La estupidez sigue cuando empiezo a trabajar y mientras lo hago escucho la radio. En la cadena episcopal anuncian el libro recientemente publicado por un tal Jorge Alcalde, solamente lo conozco de sus reseñas de libros de divulgación científica los viernes en el programa matutino de esta emisora, llamado Las mentiras del cambio climático con un anuncio que dice más o menos esto:
-Zapatero ha dicho que el cambio climático ha provocado más muertes que el terrorismo internacional.
Sigue el anuncio con el título del libro. La concatenación que produce para un tonto, un memo o un resentido con no sé qué causa, hace tener al ogro de Zapatero ser cómplice de otra mentira. Esto es una gotita dentro de un mar de mentiras, medias verdades, y cuando dicen una verdad la han manipulado tanto que no llegas a creértela. Al presidente del gobierno le atribuyen tantos males que la peste bubónica que asoló Europa en la edad media es un simple catarro.
Cambio de emisora, mi ración de masoquismo-humor irreverente da para una hora al día. En una emisora catalana comentan como va el dislate de las cercanías de RENFE. Tienen una sección llamada Dialing, un zapping radiofónico, donde sacan al portavoz de la llegada de la peste bubónica comentando que doña Magdalena súper ministra es un desastre, si sólo fuera eso, y que el mejor ministro de Fomento de la historia de Espanya ha sido Álvarez Cascos. A mi me entra la risa, por eso escucho el programa de
La culpa es tuya. No, es tuya. No, es tuya….
Por la tarde escucho en
-Buenas tardes cobardes que impasibles asististeis a la agresión de la joven.
Me pregunto que hubiese hecho él en ese caso. ¿Qué hubiese hecho yo? ¿Y vosotros?.
Lecciones de moral por parte de los resentidos. Lecciones de moral por los advenedizos. Que nadie me acuse de que las estoy dando con los del semáforo. Si se quieren matar que lo hagan. Pero como todo acto privado, hay lugares y lugares.
Y para acabar, el gran Polonio: “Cuantas veces con el semblante de devoción, y la apariencia de acciones piadosas, engañamos al diablo mismo”. Así todos los días por la radio, por la calle, por la prensa por la tele, por Internet….


Pensándolo bien, un día como este que no quiere llover, y si lo hace no deja de ser un mero anticipo de una tormenta. Aunque las pocas gotas caídas pueden ser un agradecimiento. Pero no. Me duelen los huesos, la cabeza, la lejanía, la ausencia. Ni el estar sentado en esta incómoda silla viendo un paisaje que comienza a resultarme eterno, nunca fue bonito y ahora lo es menos. ¿Para qué estrujar los sesos buscando las preguntas si tampoco quiero las respuestas? No es mi día y en cambio desde las siete de la mañana lo está siendo. Ni de una cosa ni de la otra yo soy el culpable. Ya le enseñé a este conjunto de gestos a buscar la peor de las excusas, la perfecta, la que nadie cree pero que es la certera. ¡Qué más da! Si al final de todo lo que más me importa son las cosas que me producen emoción y hoy no ha sido un día precisamente carente de ella. Cuatro acordes y cuatro frases. ¿Cómo alguien tan joven puede transmitir tantas cosas con tan poco? Parece que haya vivido tanto, y por lo visto ha sido así aunque sólo lleve un cuarto de siglo deambulando por la tierra. Sinceramente, me parece que es muy bueno. MUCHO.

Su primera actuación fue en Dr. No, en 1962, junto a Sean Connery, y la última, en Panorama para matar, en 1985, con Roger Moore.
En declaraciones a la cadena británica, este último actor se mostró apenado por la noticia y recordó a Maxwell como una excelente actriz y una persona "siempre divertida" con la que era "maravilloso" estar.
"Era absolutamente perfecta para el papel", dijo en referencia a la interpretación de la señorita Moneypenny y lamentó que, una vez que él dejó de interpretar a 007, ella no siguiese en las películas protagonizadas por Timothy Dalton.
Ganadora del Globo de Oro a la actriz revelación a finales de los años 40 y con una larga carrera en cine y televisión, Maxwell será especialmente recordada por el papel de aquella secretaria enamorada de James Bond, con la que éste desplegaba todos sus encantos.
Fuente: El País.