Siguiendo los designios de Ampharou, voy a citar los libros que me han marcado:
La llamada de la Selva de Jack London: Es el primer libro que recuerdo. El personaje, un perro llamado Buck, inicia muy a su pesar un viaje iniciático en busca de su lugar. De paso London nos hace un retrato de la codicia del hombre en busca del oro de Alaska en el siglo XIX. Cuando lo leí por primera vez se me presentó como un libro de aventuras. Años más tarde se me presentó como un retrato del desarraigo y de la búsqueda del papel de uno mismo en el mundo.
La serie el Ranger del espacio de Isaac Asimov: Había visto a mi hermano mayor leer Yo Robot y la serie Fundación de este autor. En la biblioteca del cole tenía la serie completa del personaje David Star. Solitario, locuaz, perspicaz, y con un pasado misterioso. Actuaba como un detective espacial que tenía un poder que le dieron unos extraterrestres que a su vez lo salvaron de una muerte segura cuando era un bebé. No he querido releerlo, ya que son una serie de historias muy enfocadas a un público preadolescente, y me temo que podría desencantarme.
La maldición de los Dain de Dashiell Hammet: En un cumpleaños de mi padre no sabía que regalarle y leyendo la contratapa de este libro me decidí por él. Un día lo cogí, era verano, y recuerdo que no me lo terminé esa misma noche por que mi madre me obligó a irme a dormir. Lo mejor de este libro fue que me descubrió a uno de mis autores favoritos, además de un género que visito de vez en cuando.
La llave de cristal de Dashiell Hammet: Fue el tercer libro que leí de papá Hammet. Ned Beaumont es el personaje con el que posiblemente más me identifique de toda la literatura que he leído. Ácido, inteligente, con un humanismo, sentimentalismo y gran corazón escondido en una coraza que le hace sobrevivir en un mundo en ruinas. Leal a sus amigos pero sobre todo fiel a su instinto. De mayor quiero ser como él.
Hojas de hierba de Walt Whitman: Me había convertido en un asiduo lector de poesía gracias a Morrissey, sobre todo a su excelsa canción Cementry Gates del album The queen is dead de The Smiths, cuando un día leyendo el diario en el autobús hacia el trabajo, en la sección de cultura me encontré una plana entera con este artículo. Yo esa misma tarde bajé a BCN a buscar ese libro, de ese autor del que no había oído hablar en mi vida. Lo habré leído unas cuarenta o cincuenta veces, y es el canto a la vida más hermoso que he podido disfrutar.
El Alquimista de Paulo Coelho: Una chica que me gustaba mucho me regaló este libro. Yo me mostraba excéptico, y cuando me lancé a su lectura me quedé corto en mis temores. Es de las bazofias más grandes que me he tragado. Su redacción es del nivel de alguien de primero de ESO. Facilón, buscando la complicidad con el lector de la forma más mezquina que hay: diciendote que tú eres muy bueno desde la primera hasta la última palabra. Contiene todo lo que detesto de todo. Abominable.
Hamlet de William Shakespeare: Excelso, y como dice el autor del siguiente libro el príncipe de Dinamarca es el personaje de todos los personajes, el que siempre está por delante del lector. Lo he leído unas cinco o seis veces y siempre encuentras algo nuevo en él. No es el libro que más me gusta de los que he leído, pero sin lugar a dudas es el más completo.
El canon occidental de Harold Bloom: Cuanto más mayor se hace uno más se huye de las catalogaciones y clasificaciones de las cosas, y sobre todo del arte. Pero este libro emana, rebosa en todo él un amor a la literatura que nunca había encontrado en nadie. Bloom te reitera una y otra vez sus preferencias, Shakespeare, pero sobre todo te indica el por qué debes amar la literatura, y te guste o no, hay unos cuantos libros que deben ser leídos si realmente te gusta leer.
Heliópolis de Ernst Jünger: Mi hermano mayor y un amigo suyo que fue su profesor de filosofia en B.U.P, me estuvieron hablando de las memorias de éste autor alemán. Yo escogí Heliópolis y al principio me costó un poco, pero el reflejo de una sociedad que se aboca hacia el abismo, y la determinación de su personaje principal, Lucius de Geer, por encontrar un equilibrio entre lo que está bien y no desobedecer las órdenes de sus superiores, es uno de los grandes logros de Jünger. Si no soy como Ned Beaumont de mayor, al menos que sea como Lucius de Geer.
Y cierro el meme, que quién me lo ha encargado lo ha hecho para que escriba un poco, por que conoce perfectamente todo lo que aquí he escrito. ;)
La llamada de la Selva de Jack London: Es el primer libro que recuerdo. El personaje, un perro llamado Buck, inicia muy a su pesar un viaje iniciático en busca de su lugar. De paso London nos hace un retrato de la codicia del hombre en busca del oro de Alaska en el siglo XIX. Cuando lo leí por primera vez se me presentó como un libro de aventuras. Años más tarde se me presentó como un retrato del desarraigo y de la búsqueda del papel de uno mismo en el mundo.
La serie el Ranger del espacio de Isaac Asimov: Había visto a mi hermano mayor leer Yo Robot y la serie Fundación de este autor. En la biblioteca del cole tenía la serie completa del personaje David Star. Solitario, locuaz, perspicaz, y con un pasado misterioso. Actuaba como un detective espacial que tenía un poder que le dieron unos extraterrestres que a su vez lo salvaron de una muerte segura cuando era un bebé. No he querido releerlo, ya que son una serie de historias muy enfocadas a un público preadolescente, y me temo que podría desencantarme.
La maldición de los Dain de Dashiell Hammet: En un cumpleaños de mi padre no sabía que regalarle y leyendo la contratapa de este libro me decidí por él. Un día lo cogí, era verano, y recuerdo que no me lo terminé esa misma noche por que mi madre me obligó a irme a dormir. Lo mejor de este libro fue que me descubrió a uno de mis autores favoritos, además de un género que visito de vez en cuando.
La llave de cristal de Dashiell Hammet: Fue el tercer libro que leí de papá Hammet. Ned Beaumont es el personaje con el que posiblemente más me identifique de toda la literatura que he leído. Ácido, inteligente, con un humanismo, sentimentalismo y gran corazón escondido en una coraza que le hace sobrevivir en un mundo en ruinas. Leal a sus amigos pero sobre todo fiel a su instinto. De mayor quiero ser como él.
Hojas de hierba de Walt Whitman: Me había convertido en un asiduo lector de poesía gracias a Morrissey, sobre todo a su excelsa canción Cementry Gates del album The queen is dead de The Smiths, cuando un día leyendo el diario en el autobús hacia el trabajo, en la sección de cultura me encontré una plana entera con este artículo. Yo esa misma tarde bajé a BCN a buscar ese libro, de ese autor del que no había oído hablar en mi vida. Lo habré leído unas cuarenta o cincuenta veces, y es el canto a la vida más hermoso que he podido disfrutar.
El Alquimista de Paulo Coelho: Una chica que me gustaba mucho me regaló este libro. Yo me mostraba excéptico, y cuando me lancé a su lectura me quedé corto en mis temores. Es de las bazofias más grandes que me he tragado. Su redacción es del nivel de alguien de primero de ESO. Facilón, buscando la complicidad con el lector de la forma más mezquina que hay: diciendote que tú eres muy bueno desde la primera hasta la última palabra. Contiene todo lo que detesto de todo. Abominable.
Hamlet de William Shakespeare: Excelso, y como dice el autor del siguiente libro el príncipe de Dinamarca es el personaje de todos los personajes, el que siempre está por delante del lector. Lo he leído unas cinco o seis veces y siempre encuentras algo nuevo en él. No es el libro que más me gusta de los que he leído, pero sin lugar a dudas es el más completo.
El canon occidental de Harold Bloom: Cuanto más mayor se hace uno más se huye de las catalogaciones y clasificaciones de las cosas, y sobre todo del arte. Pero este libro emana, rebosa en todo él un amor a la literatura que nunca había encontrado en nadie. Bloom te reitera una y otra vez sus preferencias, Shakespeare, pero sobre todo te indica el por qué debes amar la literatura, y te guste o no, hay unos cuantos libros que deben ser leídos si realmente te gusta leer.
Heliópolis de Ernst Jünger: Mi hermano mayor y un amigo suyo que fue su profesor de filosofia en B.U.P, me estuvieron hablando de las memorias de éste autor alemán. Yo escogí Heliópolis y al principio me costó un poco, pero el reflejo de una sociedad que se aboca hacia el abismo, y la determinación de su personaje principal, Lucius de Geer, por encontrar un equilibrio entre lo que está bien y no desobedecer las órdenes de sus superiores, es uno de los grandes logros de Jünger. Si no soy como Ned Beaumont de mayor, al menos que sea como Lucius de Geer.
Y cierro el meme, que quién me lo ha encargado lo ha hecho para que escriba un poco, por que conoce perfectamente todo lo que aquí he escrito. ;)
Etiquetas: Mi libro



Pues sí, que ya iba siendo hora ;)