En todos los aspectos de la vida la gente nos solemos identificar con ciertos modelos de conducta y a partir de éstos valoramos y catalogamos al prójimo. Imaginemos que desde cierto momento una persona que ha actuado o se ha comportado de cierta manera, cambia radicalmente de actitud. De dicharachero a apático, de locuaz a silencioso, de triste a alegre, etc. Lo mejor todo no es el comportamiento del sujeto en cuestión, si no de quienes tienen que convivir o relacionarse diariamente con él. La obra maestra debe ser poder jugar y analizar comportamientos ajenos respecto a los supuestos cambios del propio.
Me voy de vacaciones, pero prometo reflexionar más sobre ello.
Etiquetas: Reverso

