
La pertinaz y astuta reiteración nauseabunda de los medios de comunicación en insistir en sus posicionamientos, en opinar y no informar conforma desde hace mucho el gran peligro que sufre una sociedad en busca de valores. Da igual que sea en medios deportivos o de información general. En las televisiones más generalistas o en los segundos canales en busca de un público más selecto. La cortina de humo que producen deja poco margen: apenas uno puede abarcar un cinco por ciento de todo el ruido que nos envuelve. Hasta me produce cierto recelo algunas plumas que me gustan, sería hipócrita no reconocerlo, por que muchas veces me dan la sensación de ser esa pequeña parte que no se sabe como rellenar y que en algún lugar de la mente inversora de algún ejecutivo que ha respondido positivamente a los estímulos de algún director, sea de prensa, sea de informativos de alguna cadena de televisión o radio, por que sabe que hasta lo marginal produce réditos. Los ataques y contraataques que desde los frentes informativos se van lanzado son bochornosos, o en el peor de los casos, la pornografía de la instrumentalización de contenidos de las noticias me hace cada vez más creer en que mi desconfianza por naturaleza no va mal encaminada. Ejemplos los tenemos a miles cada día. Mejor dicho sería a decenas. No me quiero imaginar como deben ser las mañanas de la televisión con el tema de la muchacha sevillana. Desde el periodista que te habla hoy de la crisis económica como si fuera catedrático en economía, hasta la figura del papel cuché que ganó su derecho de opinión en las pantallas por ser la ex del cuñado del que se acostó con la prima del torero que le robó la novia al futbolista de moda. En las radios la cosa no mejora mucho, pero creo que debe ser mejor. La radio debe ser más creíble para engañarte mejor. Uno es abonado al mejor humorista radiofónico de las mañanas, y éste lo ve como una cortina de humo para tapar otras cosas. Ummmm, coincidimos en las cortinas de humo, aunque el es incapaz de engañar, al menos a mi, para ver que el teje una y otra vez la suya propia. La otra radio que escucho por las mañanas solo se oye en Cataluña, y el ombliguismo que debe practicar para diferenciarse del resto, aún me pregunto en qué, les hace pasar de soslayo el tema. Si la muchacha en vez de buscarla por el Guadalquivir la buscaran por el Llobregat estaría practicando el mismo concierto que su competencia. De la prensa escrita, con solo mirar los titulares de las ediciones electrónicas te das cuenta de que la labor no está en diferenciarse los unos a los otros en contenidos y formas, si no quien es el más rápido en colar el rumor, la posible filtración o los comentarios de una población dolida.
Etiquetas: desinformación
